Fecha de envío: 02/02/2026
Fecha de revisión: 11/02/2026
Fecha de publicación: 24/06/2026
Autores
Anguelique Victoria Mendoza Sacoto
https://orcid.org/0009-0008-0607-3354
e1316118684@live.uleam.edu.ec
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador
Linda Denesis Castillo Tomala
https://orcid.org/0009-0001-6348-8408
e0604642520@live.uleam.edu.ec
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador
Ilya Isadora Casanova Romero
https://orcid.org/0000-0003-1147-7413
Ilya.casanova@uleam.edu.ec
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador
Detección del virus Epstein Barr en estudiantes universitarios.
Resumen:
El virus de Epstein-Barr (VEB) es uno de los agentes virales más ampliamente
distribuidos a nivel mundial presentando una elevada seroprevalencia en adolescentes
y adultos jóvenes, especialmente en poblaciones universitarias debido a la
convivencia cercana y a prácticas sociales que favorecen su transmisión, el objetivo
es analizar los factores de riesgo de contraer el virus EB y la prevalencia en
estudiantes universitarios. Para ello se empleó una metodología de estudio
observacional, descriptiva y transversal conformada por estudiantes de 18 a 30 años
de edad de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, voluntarios, donde cada
participante realizo una encuesta cumpliendo con criterios de inclusión y análisis de
muestras de sangre venosa para detección de anticuerpos IgM inmunocromatográfica
e IgG ELISA. Existe una alta seroprevalencia del VEB en a los factores propios del
entorno académico, lo que evidencia la necesidad de fortalecer estrategias de
prevención y educación sanitaria en esta población.
Palabras clave: VEB, mononucleosis infecciosa, factores de riesgo, seroprevalencia.
Detection of the Epstein-Barr virus in university students.
Abstract:
The Epstein-Barr virus (EBV) is one of the most widely distributed viral agents
worldwide and has a high seroprevalence in adolescents and young adults, especially
in university populations due to close coexistence and social practices that favor its
transmission, the objective is to analyze the risk factors of contracting the EB virus
and the prevalence in university students. To this end, an observational, descriptive
and cross-sectional study methodology was used made up of university students from
18 to 30 years of age from the Eloy Alfaro Lay University of Manabí, who volunteered,
where each participant carried out their survey that met the inclusion criteria and
venous blood samples were analyzed for the detection of immunochromatographic
IgM antibodies and IgG ELISA. The results showed absence of IgM antibodies in
100% of the participants and an IgG seroprevalence of 72%, indicating past infection.
There is a high seroprevalence of EBV in university students, mainly associated with
behavioral and contextual factors typical of the academic environment, which shows
the need to strengthen prevention and health education strategies in this population.
Keywords: EBV, infectious mononucleosis, risk factors, seroprevalence.
Introducción
El virus de Epstein-Barr (VEB) constituye un problema de salud pública de gran
relevancia social debido a su amplia distribución, alta capacidad de transmisión y posible
asociación con enfermedades crónicas y oncológicas (Young, 2024). Su impacto se
refleja en la elevada exposición mundial, reportándose más de un 90 % de adultos que ha
tenido contacto con el virus, lo que demuestra su importancia epidemiológica y la
necesidad de fortalecer las estrategias de control y prevención (Choi et al., 2020).
El VEB, miembro de la familia Herpesviridae ataca los linfocitos B humanos, su
contagio usualmente es mediante saliva, por lo que se asocia con la mononucleosis
infecciosa, más conocida como la «enfermedad del beso». Últimamente, se ha vuelto
crucial en poblaciones jóvenes como son los estudiantes universitarios, cuyos hábitos
sociales, vida en comunidad y la falta de percepción del riesgo facilitan la propagación
del virus (Winter et al., 2020).
Investigaciones han identificado diferentes tasas de seroprevalencia, variando entre
el 50% y el 70% en universitarios, e incluso superiores al 80% en países latinoamericanos
(Houen y Trier, 2021; Vázquez et al., 2023), factores como el contacto cercano, una mala
higiene y la convivencia en espacios cerrados se han relacionado directamente con la
transmisión del virus (Burton y Gewurz, 2022; Zhang et al., 2022).
En Ecuador, el conocimiento científico sobre el VEB circulando es un tema algo
limitado, particularmente en la costa, Manta, una ciudad con una alta cantidad de
estudiantes y una frecuente exposición a eventos de socialización masiva, actualmente no
tiene cifras recientes donde se estima la prevalencia del virus y cómo se propaga. En la
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), principal centro de educación
superior de la zona alberga una población estudiantil significativa en edad de riesgo, lo
que hace imperativo caracterizar la situación epidemiológica del VEB, al tener un vacío
de conocimiento la gestión en salud cuenta con pocas herramientas para el diseño de
estrategias preventivas adecuadas y basadas en evidencia local.
De lo anteriormente descrito permite justificar el presente estudio orientado a
analizar los factores de riesgo de contraer el virus EB y la prevalencia en estudiantes
universitarios.
Materiales y métodos
Este estudio se considera una investigación observacional, descriptiva y transversal
utilizando un enfoque cuantitativo para evaluar la presencia de anticuerpos contra el virus
de Epstein-Barr (VEB) en estudiantes universitarios y caracterizar los factores de riesgo
asociados.
El método integró datos sociodemográficos recopilados mediante encuestas
estructuradas junto con los resultados de pruebas serológicas, esto se hizo para calcular la
seroprevalencia de VEB y estudiar relaciones entre la exposición al virus. La recolección
de información se llevó a cabo por dos enfoques: se usaron encuestas en nea estructuradas
para obtener información y se tomaron muestras de sangre venosa para identificar
anticuerpos IgM e IgG contra VEB. Se aplicaron métodos de análisis validados como:
inmunoensayo cromatográfico y ELISA.
La población objeto de estudio estuvo conformada por estudiantes de 18 a 30 años de
la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM) que se ofrecieron como
voluntarios. Se utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, seleccionándose un
total de cincuenta participantes que cumplieron con los criterios de inclusión predefinidos
y firmaron su consentimiento voluntario a partir de información. (Ver Tabla 1)
Tabla 1. Criterios de inclusión.
Estudiantes matriculados en ULEAM.
Edad entre 18 y 30 años.
Consentimiento informado firmado.
No haber recibido transfusiones en los últimos 6 meses.
Encuestas respondidas completamente
No estar en estado de gestación.
Fuente: Elaboración propia (2026)
A cada participante se le asignó un código único para preservar el anonimato,
garantizando la asociación adecuada de los datos del estudio con los resultados serológicos,
para la recolección, registro de información sociodemográficos y análisis de datos se
utilizaron herramientas apropiados para el estudio.
La recolección de la muestra de sangre venosa se realizó en instalaciones
universitarias siguiendo estrictos protocolos de asepsia y bioseguridad, el suero obtenido
fue analizado con casettes inmunocromatográficos para la detección de anticuerpos IgM,
que permitieron la identificación de infecciones activas y para la determinación cualitativa
y cuantitativa de anticuerpos IgG se utilizó ELISA.
El estudio contó con la aprobación del «Comité de Ética de Investigación en seres
humanos» de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí código CEISH-Uleam_0342,
para ello, se aplicó un sistema de codificación que combinará: la inicial del segundo
nombre, la inicial del sexo, la última letra del segundo apellido, los tres últimos dígitos del
número telefónico (en caso de ser requerido para verificación) y un número secuencial de
llegada por ejemplo, para María Fernanda López García, edad 20 años, sexo femenino,
teléfono 0987654321, el código resultante sería: FLG321-4, todos los participantes
firmaron consentimiento informado, garantizando su inclusión voluntaria, el anonimato de
sus datos y la confidencialidad de los resultados obtenidos, cumpliendo con los estándares
éticos requeridos para la investigación con seres humanos.
Para el procesamiento de las muestras se utilizaron micropipetas calibradas, una
centrífuga, una incubadora termostática y un lector de microplacas calibrado, junto con los
reactivos especificados por cada fabricante de pruebas, siguiendo protocolos previamente
aprobados en la literatura científica. El suero fue separado mediante centrifugación y
analizado para la detección de anticuerpos IgM e IgG siguiendo protocolos estandarizados
y validados, todos los análisis se realizaron respetando las normas de bioseguridad y
asegurando la integridad de las muestras.
La prueba se realizó para detectar y cuantificar anticuerpos IgG mediante un
método de ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA), las muestras de suero se
diluyeron 1:101 para garantizar concentraciones de analito adecuadas, mientras que los
calibradores y el suero de control se utilizaron directamente cuando estaban listos para su
uso, los calibradores, controles y muestras diluidas en los respectivos pocillos de la
microplaca, dejando dos pocillos para el blanco, luego se incubó la placa a 37°C, seguido
de la adición de un conjugado enzimático que se une al complejo antígeno-anticuerpo
previamente formado, se realizó una segunda incubación para asegurar el desarrollo
completo de la reacción, seguida de lavados sucesivos para eliminar el exceso de
conjugado, la adición de sustrato desencadenó una reacción enzimática que provocó un
cambio de color proporcional a la cantidad de analito presente en la muestra, finalmente,
se detuvo la reacción añadiendo ácido sulfúrico, lo que provocó un cambio de color de azul
a amarillo en las muestras positivas, las lecturas de densidad óptica se tomaron en un lector
de microplacas y los resultados se interpretaron con respecto a los calibradores y controles
incluidos en el ensayo.
Para garantizar la validez y confiabilidad de los resultados, la interpretación fue
realizada de forma independiente por dos observadores capacitados y en caso de
discrepancias o valores indeterminados, la muestra fue reevaluada hasta llegar a un acuerdo
interobservadores.
Los datos de cada participante que fueron obtenidos durante el estudio se
organizaron y procesaron en Microsoft Excel, se crearon tablas de distribución de
frecuencia para caracterizar los detalles sociodemográficos de los participantes, al igual
que los riesgos reportados y los resultados del análisis para anticuerpos IgM e IgG. Este
manejo de la información hizo posible observar la distribución de las variables en el grupo
evaluado y reconocer patrones asociados a la exposición al virus Epstein Barr, el análisis
se mantuvo en un enfoque descriptivo, enfocado en comprender el comportamiento general
de la población examinada, sin establecer relaciones entre las variables consideradas.
Resultados
A continuación, se presentan los resultados obtenidos a partir de la recolección y
análisis de datos realizados a los 50 estudiantes universitarios en la ciudad de Manta, que
cumplieron con los criterios de inclusión y exclusión, en cuanto a la distribución por sexo,
la población masculina estuvo conformada por 21 estudiantes, lo que representa el 42%
del total, por su parte, la población femenina correspondió a 29 estudiantes, equivalente al
58% de la población estudiada.
Este estudio nos permite saber cuáles podrían ser los factores de riesgo que afectan a
los estudiantes universitarios, se les realizo una encuesta a cada participante donde se
describía los fundamentos sobre la enfermedad, incluyendo comportamientos que podrían
estar en riesgo al VEB (Ver tabla 2).
Tabla 2. Resultados de los factores de riesgos asociados al VEB.
Ítems
SI
NO
¿Conoce qué es el virus Epstein-Barr y sus formas de
transmisión?
N %
20 40 %
N %
30 60%
¿Ha sido diagnosticado alguna vez con mononucleosis
infecciosa o sospecha de infección por virus Epstein-Barr?
1 2%
49 98%
¿Ha presentado recientemente ntomas como fiebre, fatiga
extrema, dolor de garganta o inflamación de ganglios?
10 21%
40 79%
¿Comparte utensilios personales (vasos, cubiertos, cepillo
dental) con otras personas?
20 40%
30 60%
¿Frecuentemente siente estrés relacionado con actividades
académicas o personales?
44 88%
6 12%
¿Compartes tu dormitorio o espacio para dormir con otras
personas actualmente?
20 40%
30 60%
Fuente: Elaboración propia (2026)
Para la detección del VEB se procesó la muestra de sangre venosa por medio de los
métodos IgM inmunocromatográfico e IgG ELISA para identificar si estaban en presencia
o ausencia del virus. Los resultados evidencian que por el método IgM corresponde al 0%
de estudiantes en fase aguda del VEB, sin embargo, se obtuvo en un 72% de los estudiantes
la presencia de IgG por método de ELISA (Ver tabla 3).
Tabla 3. Resultados sobre la presencia de anticuerpos IgM e IgG frente al VEB en
estudiantes universitarios.
Marcador serológico
Positivo
Negativo
IgM
N %
0 0%
N %
50 100%
IgG
36 72%
14 28%
Fuente: Elaboración propia (2026)
A fin de abordar el tercer objetivo del estudio, se condujo un análisis que exploró la
relación entre la seroprevalencia del VEB y los factores de riesgo detectados en los
estudiantes universitarios. Así mismo, se estimó la seroprevalencia detectando
anticuerpos IgG, una indicación de infecciones pasadas, mientras que los factores de
riesgo incluyeron variables relacionadas con comportamiento y conocimiento,
recopiladas a través de un cuestionario estructurado. Además, para este análisis se
utilizaron tablas de contingencia, demostrando cómo se distribuyeron los resultados
serológicos tomando en cuenta cada factor de riesgo analizado.
Esta aproximación descriptivo-relacional ayudó con la identificación de relaciones
entre la presencia de IgG contra el VEB y las particularidades del contexto universitario,
sin recurrir a pruebas de inferencia estadística, en concordancia con el diseño del estudio
y el tamaño de la muestra (Ver Tabla 4).
Tabla 4. Relación entre anticuerpos IgG frente al VEB y el conocimiento sobre el virus
Conoce qué es el VEB
IgG Negativo
Total
6
20
No
8
30
Total
14
50
OR= 0.85
Fuente: Elaboración propia (2026)
Un OR= 0.85 es probable que oriente a que los estudiantes que conocen información
sobre el virus de VEB presentan ligeramente menor probabilidad de tener IgG positiva en
comparación con aquellos que no conocen el sobre el virus.
Este hallazgo sugiere quizás la posibilidad de una falta de información precisa, lo
que a su vez podría impulsar acciones que incrementan la exposición al VEB,
especialmente en entornos universitarios saturados de interacción social. Quizás, la falta
de comprensión sobre el peligro y el desconocimiento de cómo se propaga el virus,
impulsen comportamientos que promueven el contacto con la saliva, principal vía de
transmisión, el virus. Esto pone en evidencia la urgencia de fortalecer los programas de
educación para la salud, que se enfocan en esta población especifica. El estudio reveló
que la costumbre de compartir objetos personales era más común en estudiantes con IgG
positiva para VEB, una conexión que suena lógicamente biológica, dado que el VEB se
transmite esencialmente por medio de la saliva.
Compartir vasos, cubiertos, o cualquier otro objeto que contribuya con el contacto
oral, es una forma muy efectiva para que se propague el virus y más en las universidades,
donde estas prácticas son de diario, estos resultados destacan la urgencia de fomentar la
higiene y la prevención, incluyéndolas en los programas educativos diseñados para
disminuir la exposición al VEB (Ver tabla 5).
Tabla 5. Relación entre anticuerpos IgG frente al VEB y el hábito de compartir
utensilios personales.
Comparte utensilios personales
IgG Positivo
IgG Negativo
Total
15
5
20
No
21
9
30
Total
36
14
50
OR=1.29
Fuente: Elaboración propia (2026)
Un OR=1.29 en la asociación entre los estudiantes que comparten utensilios
personales representa una mayor probabilidad de tener anticuerpos IgG positivos frente
al virus de Epstein-Barr en comparación con aquellos que no comparten estos objetos
personales.
La convivencia prolongada en espacios cerrados incrementa la frecuencia y duración
del contacto interpersonal, lo que ayuda a la transmisión de agentes virales a través de
secreciones orales, en el ámbito universitario esta condición es común y constituye un
factor relevante que puede contribuir a la circulación del VEB, especialmente en
residencias estudiantiles o viviendas compartidas (Ver tabla 6).
Tabla 6. Relación entre anticuerpos IgG frente al VEB y la convivencia en espacios
compartidos.
Comparte dormitorio o espacio para dormir
IgG Positivo
IgG Negativo
Total
18
2
20
No
18
12
30
Total
36
14
50
OR=6.0
Fuente: Elaboración propia (2026)
Se visualizó un OR=6.0 lo cual indica que los estudiantes que comparten dormitorio
o espacios personales para dormir presentan seis veces mayor probabilidad de tener
anticuerpos IgG positivos frente al virus de Epstein-Barr en comparación con aquellos
que no comparten.
En lo que respecta al estrés académico, se notó que la mayoría de los estudiantes
seropositivos, informaron sentir estrés a menudo, en relación a sus actividades
académicas o personales, aunque el estrés no es factor directo de transmisión del Virus
Epstein-Barr, su influencia en el sistema inmunológico podría tener un rol importante en
la persistencia o reactivación viral y está asociada en la aparición de otras enfermedades
como: mononucleosis infecciosa recurrente o crónica, síndrome de fatiga crónica,
esclerosis múltiple, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, tiroiditis
autoinmune, linfoma de Hodgkin y carcinoma nasofaríngeo.
Discusión
Los hallazgos sobre los factores de riesgo sugieren que los estudiantes universitarios
tienen condiciones contextuales y de comportamiento que son en gran medida consistente
con la literatura científica actual sobre la epidemiología del VEB, en particular la
convivencia en zonas comunes, el intercambio personal y el contacto con objetos de uso
oral crean un ambiente favorable para la circulación del virus. Estos resultados
concuerdan con Young (2024), quien enfatiza que un ambiente con alta interacción social
favorece la transmisión persistente del VEB.
Como resultado, Balfour et al. (2015), señalan que la adolescencia y la edad adulta
joven resultan ser momentos críticos de interacción, justo cuando los lazos sociales
cercanos se fortalecen. De modo parecido, Fugl y Andersen (2019), proponen que las
formas de convivencia y las costumbres sociales compartidas, explican la alta
seroprevalencia detectada entre la población juvenil; debido con el escaso entendimiento
sobre el VEB. Los hallazgos concuerdan con lo reportado Desimio et al. (2023) que
subrayan que el desconocimiento del virus promueve una subestimación del riesgo, y la
continuación de comportamientos de exposición.
Hallazgos similares a la seroprevalencia de anticuerpos IgG del 72% de este estudio
se alinea con Dunmire et al. (2018), encontraron algo parecido siendo que muchos adultos
jóvenes demuestran haber sido infectados antes, de la misma forma Vázquez et al. (2023),
también notó algo parecido, en las universidades podría tener altas tasas de IgG positiva,
debido a las infecciones en etapa previas de la vida.
Autores recientes respaldan estos descubrimientos Kimura y Cohen (2017), que
resaltan la seropositividad a IgG como un fuerte indicador de exposición anterior y la
endémica circulación del virus en la población general, adicionalmente Amon y Farrell
(2004), acentúa que la falta de IgM no descarta infecciones pasadas de la transitoriedad
de este anticuerpo. La completa ausencia de IgM observada también concuerda con lo
reportado por Nowalk y Green (2007), quienes mencionan que este marcador a menudo
es indetectable, fuera de la etapa aguda. En definitiva, este estudio no da la contraria de
una visión actual, ante todo apoya de que en la población universitaria existe una elevada
posibilidad de haber padecido infección por el virus.
Esta relación analiza que entre la similitud de la seroprevalencia del virus ya
mencionado y los agentes de riesgo que conlleva vivir en espacio limitados, viene siendo
una determinante a la exhibición del VEB, lo que nos daría a entender que al existir
contacto directo y constantemente en estos sitios promueve la transmisión por su vía
directa que es la saliva.
Ese resultado es totalmente consistente con lo informado por Han et al. (2021), ellos
identificaron el hacinamiento como algo relacionado significativamente con la
seropositividad, sobre todo en los jóvenes, concuerda Young (2024), que hizo hincapié
que los ambientes con mucha gente facilitan la transmisión persistente del VEB en
momentos de mucha interacción social.
Como complemento, Winter et al. (2020), sugieren que el contacto cercano y
prolongado, es algo clave en la transmisión del virus, esto se ve especialmente en grupos
jóvenes, caracterizados por una intensa interacción social. En general, la magnitud de la
asociación observada apoya la hipótesis de que vivir en instalaciones compartidas actúa
como un determinante central más que como un factor aislado de la exposición al VEB
en el entorno universitario, sin contradicciones significativas con la literatura científica
actual.
El compartir elementos de uso personal, demuestra un vínculo que viene siendo
positivo a la seroprevalencia del VEB, por ende, estas prácticas influyen en la exposición
directa al virus. Este hallazgo coincide con lo antes indicado por Alruwaii y Montgomery
(2020), quienes reiteran que la exposición directa con la saliva y la unión de otros agentes
de peligro ayuda a la transmisión del virus.
Complementando esto, Shannon-Lowe y Rickinson (2019), señalan que la saliva es
el principal depósito y el vehículo clave para propagar el VEB aun sin síntomas clínicos,
es decir, esto podría explicar la persistente transmisión en entornos supuestamente
saludables, los hallazgos no refutan la evidencia ya establecida, más bien, afianzan la idea
de que compartir cosas personales funciona como un factor que ayuda pero no el único
ni decisivo en cómo se transmite el VEB en estudiantes universitarios.
Respecto al estrés académico los resultados son coherentes con la literatura científica
que lo consideran un modificador de la respuesta inmunológica, en lugar de una causa
directa. En Sausen et al. (2021), evidencian, que el estrés constante altera la inmunidad
celular, específicamente afectan la función de los linfocitos T y las células NK, algo que
pudiera debilitar el control de infecciones virales que se encuentran latente lo cual
corrobora lo señalado por Šimičić et al. (2024), quienes refieren que cuando se encuentra
con un sistema de defensa bajo, puede contribuir a que exista resurgimiento del virus.
Asimismo, Sausen et al. (2021), enfatiza que el estrés prolongado fomenta la permanencia
y posible despertar de virus inactivos como el VEB, aun cuando no se manifiesten señales
visibles.
En este escenario, los hallazgos de esta investigación, surgiere que el estrés
académico quizás colabore con la alta seroprevalencia detectada a través de mecanismos
que influencian la inmunidad. Aunque, es crucial aclarar que este estudio, directamente
no examinó la reactivación vírica. En general los resultados son coincidentes con la
literatura científica.
Conclusiones
La seroprevalencia del virus de Epstein-Barr en los estudiantes universitarios
evaluados es alta, notablemente por la gran cantidad de anticuerpos IgG positivos que se
observaron. Este hecho confirma, que la población estudiada estuvo expuesta al virus,
demostrando una persistente circulación del VEB por el campus. La ausencia de
anticuerpos IgM en la muestra nos dice que no hay infecciones agudas activas ahora
mismo, pero sí una exposición anterior, muy parecida al patrón epidemiológico del virus
en jóvenes adultos.
En los resultados obtenidos indican que los estudiantes universitarios muestran
factores de riesgo asociados con la exposición al virus de Epstein-Barr, se identifican
factores como el hábito de compartir utensilios personales, la convivencia en espacios
comunes y el limitado conocimiento sobre el virus y sus vías de transmisión, son
situaciones que ayudan a que se tenga contacto directa o indirectamente con la saliva,
manera principal de contagiarse del VEB, lo que demuestra costumbres habituales en los
estudiantes que suben las posibilidades de contagio, más que todo en sitios donde hay
aglomeración de personas.
Este análisis revela que existe correlación entre la seroprevalencia del Virus de
Epstein-Barr y los factores de riesgo observados en los estudiantes, compartir dormitorios
o espacios para dormir se relaciona notablemente con la presencia de anticuerpos IgG, lo
que indica, sin duda, un contacto cercano y prolongado como elemento fundamental en
la transmisión del virus.
La seroprevalencia alta se debe principalmente a factores y comportamiento los
cuales son propios de la vida universitaria, estos resultados recalcan la gran necesidad de
reforzar estrategias educativas enfocadas en mejorar el entendimiento sobre el virus,
fomentar buenos hábitos de higiene y disminuir factores de riegos, además de continuar
desarrollando investigaciones futuras, que exploren a fondo la relación entre el VEB, el
estrés académico y otros factores importantes para la salud en las poblaciones
universitarias.
Referencias Bibliográficas
Alruwaii, Z. I., & Montgomery, E. A. (2020). Select Epstein-Barr VirusAssociated
digestive tract lesions for the practicing pathologist. Archives of Pathology &
Laboratory Medicine, 145(5), 562570. https://doi.org/10.5858/arpa.2019-
0703-ra
Amon, W., & Farrell, P. J. (2004). Reactivation of Epstein-Barr virus from latency.
Reviews in Medical Virology, 15(3), 149156. https://doi.org/10.1002/rmv.456
Balfour, H. H., Dunmire, S. K., & Hogquist, K. A. (2015). Infectious mononucleosis.
Clinical & Translational Immunology, 4(2), e33.
https://doi.org/10.1038/cti.2015.1
Burton, E. M., & Gewurz, B. E. (2022). EpsteinBarr virus oncoproteindriven B cell
metabolism remodeling. PLoS Pathogens, 18(2), e1010254.
https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1010254
Choi, A., Marcus, K., Pohl, D., Eyck, P. T., Balfour, H., & Jackson, J. B. (2020). Epstein-
Barr virus infection status among first year undergraduate university students.
Journal of American College Health, 70(1), 2225.
https://doi.org/10.1080/07448481.2020.1726927
Desimio, M. G., Covino, D. A., Rivalta, B., Cancrini, C., & Doria, M. (2023). The role
of NK cells in EBV infection and related diseases: Current understanding and
hints for novel therapies. Cancers, 15(6),
1914. https://doi.org/10.3390/cancers15061914
Dunmire, S. K., Verghese, P. S., & Balfour, H. H. (2018). Primary Epstein-Barr virus
infection. Journal of Clinical Virology, 102, 8492.
https://doi.org/10.1016/j.jcv.2018.03.001
Fugl, A., & Andersen, C. L. (2019). Epstein-Barr virus and its association with disease -
a review of relevance to general practice. BMC Family Practice, 20(1), 62.
https://doi.org/10.1186/s12875-019-0954-3
Han, S., Tay, J. K., Loh, C. J. L., Chu, A. J. M., Yeong, J. P. S., Lim, C. M., & Toh, H.
C. (2021). EpsteinBarr Virus Epithelial CancersA comprehensive
Understanding to drive novel therapies. Frontiers in Immunology, 12, 734293.
https://doi.org/10.3389/fimmu.2021.734293
Houen, G., & Trier, N. H. (2021). Epstein-Barr virus and systemic autoimmune diseases.
Frontiers in Immunology, 11, 587380.
https://doi.org/10.3389/fimmu.2020.587380
Kimura, H., & Cohen, J. I. (2017). Chronic active EpsteinBarr virus disease. Frontiers
in Immunology, 8, 1867. https://doi.org/10.3389/fimmu.2017.01867
Nowalk, A. J., & Green, M. (2007). Strategies for EpsteinBarr virus monitoring,
detection and therapy in post-transplant lymphoproliferative Disorder. Future
Virology, 2(4), 369376. https://doi.org/10.2217/17460794.2.4.369
Shannon-Lowe, C., & Rickinson, A. (2019). The global landscape of EBV-Associated
tumors. Frontiers in Oncology, 9, 713. https://doi.org/10.3389/fonc.2019.00713
Sausen, D., Bhutta, M., Gallo, E., Dahari, H., & Borenstein, R. (2021). Stress-Induced
Epstein-Barr virus reactivation. Biomolecules, 11(9), 1380.
https://doi.org/10.3390/biom11091380
Šimičić, P., Batović, M., Marković, A. S., & Židovec-Lepej, S. (2024). Deciphering the
role of EpsteinBarr virus latent membrane protein 1 in immune modulation: A
multifaced signalling perspective. Viruses, 16(4), 564.
https://doi.org/10.3390/v16040564
Vázquez, R., Aguilera, F., Centurión, O., Roa, R., & Vargas, A. (2023).
Seroepidemiología del virus de Epstein-Barr en estudiantes universitarios del
Alto Paraná, Paraguay. Revista Científica Ciencias De La Salud, 5, 0105.
https://doi.org/10.53732/rccsalud/2023.e5126
Winter, J. R., Jackson, C., Lewis, J. E., Taylor, G. S., Thomas, O. G., & Stagg, H. R.
(2020). Predictors of Epstein-Barr virus serostatus and implications for vaccine
policy: A systematic review of the literature. Journal of Global Health, 10(1),
010404. https://doi.org/10.7189/jogh.10.010404
Young, L. S. (2024). EpsteinBarr virus at 60. Nature, 627(8004), 492494.
https://doi.org/10.1038/d41586-024-00653-0
Zhang, H., Zhao, S., & Cao, Z. (2022). Impact of EpsteinBarr virus infection in patients
with inflammatory bowel disease. Frontiers in Immunology, 13, 1001055.
https://doi.org/10.3389/fimmu.2022.1001055